Las Necesidades Operativas de Fondos y el Análisis de las finanzas operativas

Las NOF representan el volumen de fondos que la empresa necesita para desarrollar sus operaciones corrientes sin que se produzcan desequilibrios de tesorería.


Para desarrollar su actividad productiva, las empresas realizan una serie de procesos repetitivos que recibe el nombre de ciclo productivo (o ciclo de explotación). Este ciclo productivo afecta a los elementos del activo corriente y es el que determina la actividad corriente de la empresa.

La duración de este ciclo dependerá del tiempo que permanezca la materia prima en el almacén, de la duración del proceso productivo, del crédito concedido a los clientes y de la política de pago a proveedores.

Al período de tiempo que por término medio se tarda en producirse este ciclo operativo se le denomina Período Medio de Maduración. Pues bien, para mantener este ciclo operativo, durante todo ese período, las empresas necesitan disponer de unos recursos, de unos fondos. Es decir, las empresas tienen unas necesidades operativas de fondos (NOF). Efectivamente, las empresas necesitan fondos para financiar las inversiones en el Activo Corriente, ya que mantener este activo en condiciones óptimas conlleva una serie de exigencias:

  • Mantener un stock suficiente en el almacén de existencias para la producción y la venta (materias primas, productos en curso y productos acabados).

  • Conceder días de plazo de pago a sus clientes, lo cual implica financiarlos durante esos días.

  • Disponer de un mínimo de tesorería para hacer frente a los pagos que surjan.

Pero, por otra parte, también reciben financiación cuando los proveedores y ciertos acreedores (Seguridad social, Hacienda, empleados, etc.) les conceden una serie de días para el pago de las compras, impuestos y servicios. En general, la materia prima, la mano de obra y los gastos generales del período (sueldos, impuestos, seguros sociales, etc.) no se pagan al contado; por tanto, los proveedores y acreedores, al concedernos un plazo de pago, contribuyen a financiar parte de nuestras necesidades financieras que requerimos para el ciclo productivo, acortando así el período medio de maduración. Es lo que se conoce como recursos espontáneos (también conocido como financiación espontánea o créditos de provisión).


Los recursos espontáneos se denominan así porque la financiación que se obtiene es de forma automática y sin coste explícito. No se requiere una negociación previa y surgen por el desarrollo normal de la actividad empresarial. Obedecen al tiempo que transcurre desde que se recibe el bien o servicio hasta que se realiza su pago (se dispone de unos recursos durante cierto tiempo sin coste adicional). Por lo tanto, estos recursos espontáneos no están materializados en unidades monetarias; se trata de una financiación que se obtiene por el aplazamiento de las obligaciones de pagos (de productos, de servicios o de deudas fiscales).


Pues bien, la diferencia entre la financiación que debe realizar la empresa en su Activo Corriente y la que recibe de forma gratuita de sus proveedores y acreedores por el aplazamiento de los pagos (financiación espontánea) conforma lo que se denomina las Necesidades Operativas de Fondos (NOF):


NOF: Existencias + Clientes + Tesorería - Recursos Espontáneos

En las finanzas operativas, a la suma de existencias, clientes y tesorería se le conoce como Activo Corriente Operativo (ACO) y a la financiación espontánea como Pasivo Corriente Operativo (PCO), de tal forma que la expresión anterior quedaría: NOF = ACO - PCO.


Pero fijémonos bien: nos estamos refiriendo al activo y pasivo corriente operativo, que son distintos al activo y pasivo corriente que figuran en el balance de la empresa. A diferencia del Fondo de Maniobra (FM = AC - PC), las NOF no se pueden extraer directamente de la contabilidad, ya que:

  • En el Activo Corriente Operativo (ACO) se incluye clientes y deudores a corto plazo (sin deducir los descontados), las existencias y la Tesorería Adecuada para satisfacer las necesidades ordinarias de la empresa. Es decir, las NOF no consideran la tesorería contable. Precisamente, la diferencia entre el AC y el ACO está en el saldo que se toma de la tesorería: el Activo Corriente contable (AC) muestra la Tesorería Real, mientras que el Activo Corriente Operativo (ACO) registra la tesorería adecuada (tesorería operativa). Es decir, la tesorería planificada previamente por la empresa para hacer frente a sus operaciones sin que se produzcan déficit de liquidez.

  • En el Pasivo Corriente Operativo (PCO) se recogen, como hemos indicado anteriormente, los Recursos Espontáneos: créditos que conceden los proveedores, las administraciones recaudadoras de impuestos, los organismos que gestonan los seguros sociales, los mismos empleados de la empresa en concepto de sueldos pendientes de pago y cualquier otro pasivo sin coste explícito. No incluye, por lo tanto, los recursos negociados a corto plazo (RNC): descuento de efectos, crédito bancario, etc.

Como podemos ver, en el contexto de las finanzas operativas, el vocablo operativo se utiliza para referirse a los activos y pasivos a corto plazo que se derivan únicamente de las operaciones de la empresa. No se consideran, por lo tanto, en ningún momento, las decisiones que se hayan podido adoptar de inversión de posibles excedentes de tesorería ni de financiación bancaria.

Con todo lo expuesto, podemos concluir que:

  • Las NOF comprenden las inversiones netas que necesitan las empresas realizar en su activo corriente operativo para realizar sus operaciones corrientes, una vez deducida la financiación espontánea.

  • Las NOF representan el volumen de fondos que la empresa necesita para desarrollar su actividad sin que se produzcan desequilibrios de tesorería.

Veamos ahora cómo pueden las empresas cubrir estas necesidades; es decir, cómo pueden financiar estas NOF:

  • Por un lado tenemos el exceso de los recursos a largo plazo (recursos permanentes), una vez que han cubierto las inversiones a largo plazo (el Activo fijo). Si con los recursos permanentes tenemos suficiente para financiar todo el Activo fijo y aún sobran recursos, este exceso (conocido como Fondo de maniobra, FM) se destinará a financiar las NOF.

  • Y por otro lado, tenemos los recursos bancarios a corto plazo. Nos referimos a las pólizas de crédito, descuentos bancarios, etc. que las empresas deben negociar con las entidades bancarias para conseguir financiación a corto. A partir de ahora, a estos recursos los denominaremos recursos negociados a corto plazo (RNC)


Las NOF se financian con el Fondo de Maniobra (FM)

y la deuda financiera a corto plazo (RNC)

A partir de aquí, surgen dos cuestiones:

1. ¿Con qué volumen de Fondo de Maniobra (FM) cuenta la empresa para financiar sus NOF?


2. ¿El importe de los recursos que ha negociado la empresa (a los que llamaremos recursos negociados a corto plazo, RNC) corresponde con las verdaderas necesidades de recursos que tenía la empresa (a los que llamaremos necesidades de recursos negociados, NRN)?


Es decir, por un lado, debemos comprobar hasta dónde financia el FM a las NOF, y por otro, analizar si los recursos que se han negociado (RNC) cubren las verdaderas necesidades de fondos (NRN) que tenía la empresa.

Esta cuestión es probablemente la más importante del análisis de las finanzas operativas (finanzas a corto plazo), ya que es primordial que las empresas, antes de contratar los recursos bancarios a corto plazo (RNC), realicen un análisis riguroso que les permitan prever y cuantificar las verdaderas necesidades de fondos (NRN) que tiene en un momento determinado. Conocer con antelación estas necesidades ayuda a la elección de las fuentes de financiación, lo que permite minimizar los coste financieros y, por supuesto, aportar estabilidad financiera en el tiempo.


Sabemos que muchas empresas muestran cierta incapacidad para diagnosticar con tiempo suficiente el volumen de recursos bancarios que deberían haber negociado (RNC), llevándoles, en muchas ocasiones, a situaciones con grandes dificultades financiera.


Mantener el equilibrio entre las necesidades de recursos y los recursos realmente negociados es primordial para evitar desajustes financieros a corto plazo y sus correspondientes costes.


Sin embargo, la dinámica de la misma empresa puede romper en ocasiones este equilibrio. Por ejemplo, cuando entra en una fase de crecimiento. Es lógico que en esos momentos los flujos de caja generados no sean suficientes para cubrir las nuevas necesidades creadas por esta expansión, obligando a la empresa a recurrir a recursos que, si no han sido planificados con antelación, pueden provocar desajustes financieros.


Pues bien, para mejorar las NOF, será necesario reducir la cantidad de estos recursos inmovilizados y acortar en lo posible la duración del ciclo productivo.